
Desde La Plata se impulsa una nueva etapa del lenguaje claro: nace la Red Iberoamericana
Alejandro CarranzaEl lenguaje claro acaba de dar un paso institucional de alcance iberoamericano. En el marco de la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, realizada en La Plata, fue suscripta la Declaración de La Plata, mediante la cual quedó creada la Red Iberoamericana de Lenguaje Claro y Accesible, una iniciativa impulsada por la Real Academia Española (RAE).
La nueva red propone ampliar el espacio de cooperación que hasta ahora se había desarrollado fundamentalmente en el ámbito hispanohablante e incorporar una dimensión iberoamericana que articule también a las comunidades de lengua portuguesa.
La iniciativa fue respaldada por un conjunto de instituciones de referencia de ambos espacios lingüísticos: la Secretaría General Iberoamericana, la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, la RAE, la Asociación de Academias de la Lengua Española, la Academia Argentina de Letras, la Academia das Ciências de Lisboa, la Academia Brasileira de Letras y la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.

El derecho a comprender como punto de encuentro
Uno de los aspectos centrales de la Declaración es que el lenguaje claro deja de ser presentado exclusivamente como una cuestión de estilo o de técnica de redacción. El documento incorpora expresamente entre sus objetivos la promoción del derecho a comprender, junto con la cooperación entre las comunidades hispanohablante y lusófona, la accesibilidad y la equidad.
La definición supone un cambio de perspectiva particularmente significativo para las instituciones públicas. No se trata solamente de escribir textos más sencillos, sino de revisar la relación comunicacional entre las instituciones y las personas destinatarias de sus decisiones.
En ese sentido, el lenguaje claro se vincula directamente con cuestiones como el acceso a la justicia, la comprensión de las normas, la comunicación administrativa, la información sanitaria y educativa y, en general, con la posibilidad efectiva de que la ciudadanía pueda conocer y ejercer sus derechos.
La nueva red plantea, además, desarrollar proyectos y recursos comunes, impulsar iniciativas de cooperación en ámbitos de interés compartido y establecer mecanismos de coordinación y seguimiento.
Español y portugués: una comunidad de 900 millones de personas
El director de la RAE y presidente de ASALE, Santiago Muñoz Machado, definió durante el cierre de la Convención el nuevo espacio como una comunidad cultural y lingüística que abarca los idiomas español y portugués.
La dimensión del proyecto resulta evidente en términos demográficos. Según las cifras citadas por Muñoz Machado, el español alcanzaba en 2025 los 635,7 millones de hablantes potenciales, mientras que el portugués supera los 265 millones de hablantes según datos de la UNESCO. Consideradas conjuntamente, ambas comunidades constituyen un espacio lingüístico de aproximadamente 900 millones de personas.
Pero el dato demográfico es apenas una parte del desafío. La construcción de un espacio iberoamericano de lenguaje claro implica también reconocer la diversidad cultural, jurídica e institucional existente entre los países que lo integran.
El desafío, por lo tanto, no consiste en uniformar las lenguas ni las formas de comunicación institucional, sino en construir criterios compartidos que permitan que las personas comprendan mejor aquello que las instituciones dicen, deciden y regulan.
La Plata, escenario de una nueva agenda
La creación de la Red Iberoamericana se produjo como cierre de una Convención que reunió durante dos jornadas a más de 1200 participantes, en modalidad presencial y virtual, y que contó con más de 250 ponencias distribuidas en seis ejes temáticos.
Entre ellos se incluyeron el lenguaje de los poderes públicos; la terminología y la comunicación especializada; la formación académica, profesional y ciudadana; la inteligencia artificial y las tecnologías del lenguaje; la accesibilidad cognitiva y la lectura fácil; y el diálogo iberoamericano sobre lenguaje claro.
La elección de La Plata como sede adquiere así una dimensión que excede la realización de un encuentro académico. La ciudad fue escenario de una decisión institucional que proyecta el movimiento de lenguaje claro hacia un nuevo ámbito de cooperación internacional.
La participación de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires como anfitriona de la Convención y presidenta del Consejo Asesor de la Red Panhispánica también coloca al sistema judicial en un lugar relevante dentro de este proceso. El presidente del máximo tribunal bonaerense, Sergio Gabriel Torres, tuvo a su cargo el cierre institucional del encuentro.
De la simplificación a la ciudadanía
El nacimiento de la nueva Red plantea, finalmente, una pregunta que excede los aspectos lingüísticos: ¿qué significa para una democracia que sus ciudadanos puedan comprender efectivamente el lenguaje con el que se ejerce el poder?
La respuesta parece estar en el propio sentido de la Declaración de La Plata. El lenguaje claro aparece como una herramienta para mejorar las comunidades, favorecer la accesibilidad y la equidad y fortalecer la cooperación entre instituciones y ciudadanía.
En esa perspectiva, el nuevo desafío iberoamericano no será simplemente conseguir que los textos sean más fáciles de leer. Será lograr que el lenguaje de las instituciones deje de funcionar como una barrera y se convierta en una herramienta efectiva de participación, acceso a derechos y ciudadanía.
La creación de la Red Iberoamericana marca, en ese sentido, un cambio de escala: del movimiento de lenguaje claro a una política de cooperación iberoamericana alrededor del derecho a comprender.


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