Carlos Andreucci: "El abogado no tiene que estudiar leyes, tiene que estudiar derecho"

Entrevistas 24 de mayo de 2022 Por Alejandro Carranza
"Es el conocimiento del derecho lo que nos permite garantizar que las leyes sean justas y constitucionales" afirmó el presidente de UIBA en una nota al Colegio de Abogados de Pamplona (España). El argentino es el primer presidente no español de esa institución.
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La sede del Muy Ilustre Colegio de Abogados de Pamplona acogerá, desde este miércoles hasta el viernes 27, el XXIV Congreso de la Unión Iberoamericana de Colegios y Agrupaciones de Abogados (UIBA), bajo el lema "Tecnología, Derechos Humanos, Abogacía y democracias sustentables". Tal y como afirma Carlos Andreucci, presidente de UIBA, durante estos tres días Pamplona se va a convertir en la sede central de la actividad legal iberoamericana, en un encuentro que se centrará tanto en temas de actualidad como en asuntos de fondo. 

¿Cómo nace UIBA?

La UIBA tiene origen en 1976, meses después de la muerte de Franco. Fue una iniciativa de Pedrol Rius, entonces presidente del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) y presidente del Colegio de Abogados de Madrid, creada con la intención de establecer una vinculación entre las abogacías de España e Iberoamérica. En esos momentos, Iberoamérica estaba en manos de dictaduras militares y España salía de 40 años de franquismo. Había que construir la democracia, y la idea fue crear una organización de abogados, basada en cinco pilares fundamentales.  

El primero es el estado de derecho, el mismo tema de hoy, la constitucionalización de los derechos humanos como garantía para las personas. El segundo, propender a la creación de abogacías capacitadas. Tercero, estimular el ejercicio libre e independiente de la abogacía como garantía de la defensa de cualquier habitante de los territorios de Iberoamérica. Cuarto, construir colegios de abogados que tengan el sentimiento de garantizar esa independencia de los abogados para la defensa ciudadana. Y quinto, contribuir a que los abogados sean de mejor calidad, comprometidos no solo con un caso sino con todo un sistema que termina en los derechos humanos.  

Por tanto, el eje central de nuestra estructura trabaja los Derechos Humanos, la constitucionalidad, el estado de derecho, la independencia de la abogacía y la independencia y profesionalismo de los colegios.

Desde el año 1976 no hay ningún gobierno en Iberoamérica que se sostenga sin una sociedad civil que sea democrática. No se puede pregonar la democracia sin que existan los demócratas. Y el demócrata es el ciudadano de a pie. El que respeta al otro, desde la tolerancia, la igualdad, la dignidad de la persona, la oportunidad que me da el sistema constitucional que permite que cualquier ciudadano tenga la remoción de los obstáculos que la vida moderna le plantea para que crezcamos en igualdad de oportunidades. Un menor, un niño, un anciano… es un débil que está invisibilizado en las sociedades modernas, que son competitivas y, por lo tanto, hay que atender también una justicia distributiva, no sólo la conmutativa de “doy en función de lo que recibo”. Hablo de la solidaridad social que se deriva de una justicia distributiva. Hay muchos modelos hoy de trata de personas, esclavitudes laborales, sexuales, de menores… que establecen un desafío.  Además, UIBA abarca colegios profesionales de 22 países distintos que conforman una realidad muy diversa.  Cubrimos todo el territorio desde México hasta Ushuaia, incluyendo Portugal y España.

¿Por qué han elegido Pamplona como sede de este congreso?

Cada dos años UIBA hace un congreso en el que trata los temas centrales que hemos mencionado. El último fue en 2018 en Foz de Iguazú, sur de Brasil, límite con Argentina y Paraguay, se llamó “Las 3 fronteras”. En este encuentro, el CGAE pidió ser sede del próximo congreso y concretamente, pidió que fuera en Pamplona. Pamplona tiene una tradición, desde el punto de vista jurídico, el modelo foral de Navarra y del origen de la ciudad; y de todas esas identidades que ha preservado culturalmente dentro del espectro del llamado reino de España,Navarra tiene una identidad ejemplar que permite ser exhibida. No buscamos ciudades  importantes en cuanto al número de habitantes, sino que sean importantes por su calidad y por su compromiso con nuestros postulados. A partir de esto, la anfitrionía del MICAP fue aprobada por aclamación. Iba a ser en 2020, pero se aplazó por la pandemia.

¿Qué asuntos se van a tratar en este encuentro?

Hemos elegido seis temas centrales. El primero de ellos, gobernanza, transparencia y democracias en Iberoamérica, que incluye a España y Portugal. La situación en Iberoamérica y en Europa es muy distinta, pero algunos temas son transversalmente comunes. Inestabilidades políticas, falta de representatividad genuina de las democracias, democracias formales y no reales, desaliento popular sobre el modelo, lo que hace que surjan muchos oportunistas políticos que seducen al electorado para tomar el poder, pero luego no logran resolver los problemas de la gente.

Los modelos democráticos, a partir de la pandemia -y uno de los temas que tocaremos es tecnología e Inteligencia Artificial- se han visto muy afectados por la situación. Hemos resignado de nuestra libertad en la entrega de los datos personales a un sistema de comunicación que se ha transformado en un gran hermano, porque Orwell no ha muerto, 1984 está más vivo que nunca.... Hay alguien que me mira, que me observa y he perdido toda mi intimidad. He entregado mi intimidad y soy prácticamente un ser público, lo que nos obliga a repensar la comunicación y la información. ¿Es la comunicación la creación de verdades reales? Este es un punto importante.

La historia se crea a través de la memoria y por eso venimos a Pamplona. Porque Pamplona tiene memoria, tiene una historia. Y esa historia se crea a partir de las experiencias de cada periodo y de la identificación de las cosas. Hoy estamos en un periodo líquido, de comunicaciones volátiles, en donde más que cosas son no cosas, porque la comunicación de WhatsApp, el atractivo de una aplicación… a cualquier destinatario le permite sentirse libre, pero está más preso que nunca.  Porque está entregando su vida a un sistema globalizado que le da acceso a una cantidad de información superior a la que tenía Leonardo Da Vinci en su época, cualquier de nosotros tenemos más información que Da Vinci, pero lo que no tenemos es la capacidad de reflexión que él tenía. Entonces esto nos obliga a construir ciudadanos responsables. Una de las cosas a las que, como profesión, podemos contribuir es a reducir un poco la velocidad y la urgencia de lo cotidiano y construir una ciudadanía más responsable y comprometida, y a veces no atraída por las circunstancias de arrastre político.

¿Cuál es ahí el papel de la abogacía en este escenario? 

Creemos que la abogacía tiene una tarea, a partir de la pandemia, enorme, porque todas las aplicaciones tecnológicas se han expandido usando un sistema de prueba y error, y esto ha provocado que cambie la justicia, que de por sí es lenta y en muchos casos está deslegitimada, por un sistema virtual.

¿Cuesta seguir el ritmo de la tecnología?

Sí, el legislador no tiene tiempo. Y esta falta de tiempo requiere que paremos y reflexionemos, que entendamos que el abogado debe tener una capacitación. Sobre todo, el abogado no tiene que estudiar leyes, tiene que estudiar Derecho, porque es el conocimiento del Derecho lo que me permite garantizar que las leyes sean justas y constitucionales. 

Vamos a tratar también el cambio climático y las energías renovables, donde la experiencia local es oportuna y merece ser escuchada. El congreso se transmite de forma virtual a toda Iberoamérica, de manera que, durante tres días, Pamplona es la sede central de la actividad legal iberoamericana. 

Además, vamos a tener la participación de dos representantes de la Organización de Estados Americanos, en la que UIBA tiene asiento institucional permanente, lo que nos permite participar de las asambleas generales de la OEA, ahora en Los Ángeles. Y de esta manera, tener una visión integradora de cómo la sociedad civil puede trabajar con los estados todo los relacionado con las migraciones. Este es un tema central, el migratorio, que podría haber dado para un congreso.  En Iberoamérica se han dado movimientos intra nacionales, por motivos naturales; y movimientos extra nacionales, por cuestiones políticas, como en el caso de Venezuela, que ha movido más de 4 millones de venezolanos fuera del país, sobre todo en la periferia, tanto Colombia como Brasil, Argentina, que ha recibido cantidad de hermanos venezolanos como consecuencia de la crisis política, lo que es una demostración de que las democracias no tienen esa fortaleza que nosotros deseamos.

Vamos a tratar también la dificultad que se ha producido este año con el conflicto de Ucrania, un tema que no toca directamente a Iberoamérica, pero que trasciende a la territorialidad de Europa;  y el efecto de la guerra. La invasión, absolutamente injustificada desde el punto de vista de la posición geopolítica mundial,  va a ser un tema troncal en lo que la abogacía construye y puede hacer: la extranjería, la asistencia jurídica y, sobre todo, el esclarecimiento de los crímenes de guerra.

¿Le gustaría añadir algo más?

Me gustaría invitar a nuestros colegas a que, espontáneamente, se acerquen al MICAP. Que aprovechen la oportunidad que les brinda tener a toda la organización de la abogacía iberoamericana en casa. Seguramente van a pasar muchos años hasta que volvamos a Pamplona. 

Fuente: http://www.micapinforma.com/2022/05/el-abogado-no-tiene-que-estudiar-leyes.html

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